Ahora el producto eres tú (Javier Alberca, Gloria Bastante, Cristina Cañete, Rodrigo Guerra, Alicia Guerra, Alicia Parente y Gema Pérez)

“Ahora el producto eres tú” es un proyecto creado por varios alumnos de 2o de Periodismo de la Universidad Francisco de Vitoria para informar y concienciar sobre el uso del Big Data y el valor de la persona dentro del marco de la Jornada de Data Communication.

El enfoque de este trabajo se haya en demostrar que todos los datos que el usuario publica en Internet o redes sociales pueden ser utilizado por empresas. El fin de estas es vender los datos de los usuarios, ya analizados y almacenados en procesos de recopilación y análisis previo, a otras empresas. Estas últimas utilizan esta información para crearanuncios publicitarios o campañas electorales en las que ajustan el contenido de los proyectos de comunicación al perfil del target.

Los objetivos que han motivado el desarrollo de este trabajo son los siguientes:

  • –  Anunciar la jornada de Data Communication el 14 de enero por la Revista‘Comunicación y Hombre’.
  • –  Concienciar sobre la idea de que los datos del usuario no solo le pertenecen a él. Desde el punto de vista antropológico, este puede llegar a convertirse en un producto de las empresas. Por eso, invitamos a reflexionar sobre el papel que adquiere el ser humano en este nuevo sistema (¿se respeta su dignidad?, ¿queda cosificado al convertirse en una mercancia?).
  • –  Enseñar la responsabilidad que se debe tener ante la tecnología y el uso excesivo de las redes sociales.Para alcanzar estos objetivos ya mencionados, el equipo ha decidido realizar un street marketing basado en la elaboración de una caja de cartón que asemeja el empaquetamiento de un producto (por ejemplo, el de una muñeca). Esta estaba decorada con el eslogan del proyecto (“Ahora el producto eres tú”) y con información sobre un individuo concreto: afiliación política, gustos e intereses, cuenta bancaria, DNI, entre otras. Dentro de la caja, se encontraba un miembro del grupo (esposado y con un código de barras) que representa a ese individuo concreto al que le pertenece la información. En definitiva, la caja quería representar la postura de un escaparate, en el que aparece el producto y los datos sobre él. Las empresas son las encargadas de comprar este producto. La cuestión de este proyecto es que no es un mero producto, sino un ser humano.Para llevar esta idea a la realidad, este proyecto se plasma en un street marketing llevado a cabo en la Universidad Francisco de Vitoria el miércoles 23 de octubre a las 12:15h

en la puerta del edificio H. La hora elegida se debe a que es el momento en el que los estudiantes finalizan las clases y, por tanto, se pasean por fuera de las aulas, por lo que es más sencillo que estos vean la representación. Además, se desarrolló en el edificio H porque es el punto en el que más alumnos se concentran en días de lluvia y el lugar donde las sociedades de la universidad realizan sus formaciones.

Por otra parte, el evento fue anunciado días antes a través de carteles colgados en los diferentes edificios de la universidad y también, con redes sociales (@la_cajaufv, cuenta en Instagram con la que comenzamos a seguir a alumnos de la UFV). Los carteles anunciaban la hora y lugar del evento, sin desvelar de qué trataba este. Varias frases llamativas los protagonizaban como “¿Cuánto cuestas?”, “Sé todo de ti” o “Te estoy observando”

En la imagen que se muestra a continuación se puede observar el resultado del proyecto:

 

 

Este proyecto está enfocado principalmente a los alumnos de la Francisco de Vitoria que dediquen gran parte de su tiempo a las redes sociales o Internet y que son el público alque se invita a la Jornada de la Revista ‘Comunicación y Hombre”.

Dentro de la parte logística, el presupuesto para este proyecto está agrupado en dos secciones:

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Medios propios. Tienen un coste de 0 euros. Este se compone del equipo que elabora y decora la caja y lleva a cabo la comunicación en redes sociales.Medios ajenos

Medios ajenos. Son aquellos necesarios para la elaboración de la caja (plástico, cinta aislante, cúter, pintura, cartón) con un precio máximo de 20 euros. Y, por otra parte, la impresión de los carteles publicitarios y los que aparecen en la caja, que no superan los 5 euros.

Los resultados de este proyecto han sido muy positivos. El evento atrajo a bastantes estudiantes que observaban los carteles, preguntaban sobre la caja y la jornada de Data Communication. Incluso, pedían hacerse fotos dentro de la caja para colgarlas en sus redes sociales, donde mencionaban a la cuenta de Instagram. Además, uno de los miembros del

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equipo de Marketing de la universidad se acercó para charlar sobre la idea y la elaboración del street marketing. Este hizo varias fotos para utilizarlas en el departamento de marketing y mencionar este proyecto que se había llevado a cabo en la universidad.

A su vez, dos miembros del equipo interpretaron el papel de vendedoras a la vez que explican el significado del proyecto y anunciaban la Jornada de laRevista ‘Comunicación y Hombre’.

A continuación, procederemos a explicar la teoría que subyace en el proyecto. Elcapitalismo de la vigilancia o surveillance capitalism es un término que se viene escuchando cada vez más en el mundo y, en concreto, en el mundo de la economía. Pero, ¿realmente se sabe qué significa este fenómeno?

El capitalismo de la vigilancia se puede definir como un proceso potenciado por el mercado en el que se genera riqueza gracias a la venta de una mercancía compuesta por los datos personales de aquellos que navegan por Internet y, además, es un proceso en el que, para poder obtener esta información, se utiliza una campaña masiva de vigilancia u observación sobre las acciones de cada persona en la red. Esto suele ser un papel desempeñado por aquellas empresas que ofrecen servicios gratuitos en Internet como los buscadores (Bing, Google, Duck Duck Go) o las redes sociales (Instagram, Tumblr, Reddit).

Realmente, la función que llevan a cabo estas plataformas es la de recoger todas nuestras acciones online de interés empresarial y comercial como los likes, los dislikes, nuestras búsquedas, anuncios en los que pinchamos, compras, etc. Estos datos los recogen, ordenan y presentan a distintas empresas que pueden estar interesadas en comprarlos. Todo esto sin que, en muchos casos, el usuario sea consciente de la monitorización de sus datos de carácter personal.

Por esto mismo, muchas veces cuando hemos clicado en una página de venta online de ropa, por ejemplo, nos empiezan a aparecer muchísimos anuncios o de esa misma web o de productos que buscábamos en estas, pero proporcionados por otra empresa proveedora.Como afirma el Huffington Post, “conocen nuestros gustos gastronómicos, turísticos, literarios, cinematográficos o sexuales solo porque hemos buscado algo relacionado conello”, hecho que califica de “sencillo y brutal” y que se consigue llevar a cabo gracias a la utilización de “bases conductuales”, creadas por inteligencia artificial, que facilitan todo este proceso y que lo une estrechamente con otro fenómeno, el Big Data.

Además, con el rápido desarrollo de nuevas tecnologías surgen nuevos tipos de datos que las empresas pueden comprar. Un ejemplo son las pulseras de actividad. Con ellas las compañía pueden conocer nuestras horas de sueño, pasos al día, ritmo cardiaco, movimientos geográficos, etc.

Ya tuvimos una primera llamada de atención con el escándalo de Cambridge Analytica, entidad que recogía y vendía datos de usuarios de Facebook (rompiendo las normas de la red social) y que, muy probablemente, haya influido en eventos tan decisivos e importantes como las últimas elecciones en Estados Unidos.

La conclusión de la elaboración de este proyecto es la necesidad de humanizar todos estos avances tecnológicos y económicos. Por eso, el street marketing apela al sentimiento de identificación con el individuo de la caja y al temor por la cosificación que está sufrimiento. Muchas veces, los tomamos como algo alejado, pero su campo de acción entra en pleno contacto con lo que somos, con lo más profundo de lo humano.

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