COMPROMISO CON LA VERDAD HISTÓRICA: Política y periodismo. La bandera estrellada catalana, símbolo de violencia y totalitarismo (10/09/09 por Javier Cervera Gil)

Desde hace tiempo padecemos una tensión creciente en Cataluña y en el resto de España, en relación con esta región española. Un ambiente que cada día que pasa se hace más irrespirable. Lo he podido constatar hace un mes cuando he pasado unos días de vacaciones por Gerona y por Barcelona. En prolongadas sobremesas con amigos, en ningún caso independentistas, catalanes y no catalanes, estos con muchos años de residencia allí, coincidían en estar muy preocupados por el futuro que les espera. También manifestaban otro punto en común: la bandera estrellada no les representa en absoluto ni la aceptan como la de la región en la que viven… Pero la ven por todas partes.

Por ello, no voy a referirme a la sucesión frenética de acontecimientos las últimas semanas, algunos impensables hace algunos años otros cercanos al surrealismo, ni al falseamiento de la realidad o de conceptos como democracia liberal, ni a la tergiversación de la Historia de España y, en particular, de Cataluña, ni a la asquerosa manipulación de niños y adolescentes en las escuelas por unos docentes perversos y despreciables, ni a los errores, si los hubiere, del Gobierno y/o de los tribunales del Reino de España.

En este momento me interesa analizar algo que, por estar omnipresente, ha sido aceptado y “normalizado” como un emblema general, aunque en realidad únicamente genera adhesión en los que defienden posiciones independentistas: el uso de la bandera estrellada y, en consecuencia, el arrinconamiento hasta casi el olvido de la bandera oficial de Cataluña, la señera.

Inexplicablemente, otra vez la corrección política arrincona el rigor y el compromiso con la Verdad de unos medios que apenas censuran la exhibición de esta bandera que ha sido, y que es, símbolo y expresión de violencia y totalitarismo.

Cuando hace un año y medio, con motivo de la final de la Copa del Rey de fútbol que enfrentaba al Sevilla con el FC Barcelona, la Delegada del Gobierno en Madrid, con todo el sentido, planteó la prohibición del uso de esta bandera, esta señora fue objeto de una injusta oleada de ataques. Después, un juez revocó la decisión. No dudo que este Magistrado sepa de leyes, pero de Historia parece que anda justito de conocimientos. En esto, la UEFA, organismo futbolero europeo, lo ha tenido, en cambio, muy claro: ya ha sancionado en varias ocasiones al FC Barcelona por tolerar, e incluso amparar y fomentar, la exhibición de banderas estrelladas en su estadio de fútbol durante partidos de competición europea. Los motivos tienen mucho que ver con las mismas razones que llevan a prohibir símbolos totalitarios como la esvástica nazi; insisto, los mismos.

El independentismo catalán desprecia a la señera y emplea la bandera estrellada como expresión de emociones, de creencias o de deseos, pero sin que ello se sostenga una justificación objetiva de la catalanidad que sus portadores no dejan de invocar. Es decir, de nuevo, un triunfo de la posverdad.

La exhibición de banderas estrelladas debería generar un rechazo firme y sin fisuras de aquellos que constantemente se llenan la boca con la palabra democracia y libertad. Aunque si consideran, y así llevan años poniéndolo de manifiesto, que ellos están por encima de la Ley, entra dentro de la lógica que enarbolen una bandera cuyo origen historia y significado es contrario a cualquier principio democrático y que, en sí misma, es una apelación a la violencia, al mismo nivel que lo fue la bandera nazi o la hoz y el martillo comunista. De nuevo, la posverdad.

Y ¿qué es y qué significa la bandera catalana independentista conocida como estrellada? La estrellada surge a principios del siglo XX y se convierte en bandera del nacionalismo republicano catalán, que, desde 1922 representaba el partido Estat Catalá.

Al poco, esta formación formaría “Els Escamots”, un grupo paramilitar que comenzarían a acumular una tradición de violencia ya en tiempos de la Dictadura de Primo de Rivera. Así jugarían papel relevante y protagonista en el Complot de Prats de Molló de 1926: una acción militar desarrollada por unas columnas que, desde Francia, se plantearon entrar en España, ocupar Olot (Gerona) y allí proclamar la República de Cataluña. Logrado ello, estaba previsto que se izara la bandera estrellada como manifestación del éxito en la empresa y símbolo de esa república ILEGAL y proclamada de forma violenta. Pero la operación de 1926 fue abortada y fracasó, aunque el partido, sus milicias paramilitares y su bandera estrellada permanecieron.

“Els Escamots” de Estat Catalá adquirirían relevancia de nuevo en la República. Especialmente a partir de 1932, estas milicias, siempre bajo sus banderas estrelladas, protagonizaron muchos incidentes y actos violentos. Su actuar no se diferenciaba mucho de lo que por aquellos mismos años hacían las SA nazis en Alemania. Si aquellas milicias alemanas vestían uniformes pardos, “Els Escamots” vestían una camisa verde de corte militar, atravesada con correajes de cuero y pantalones oscuros y, por supuesto, portaban armas y tenían jerarquías asimilables a lo militar. Y cuando, en octubre de 1934, se produjo la revolución contra el gobierno republicano de España, que dirigía Alejandro Lerroux, en su escenario de Cataluña, jugaron papel protagonista estas milicias de Estat Catalá que se terminaría por integrar en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). “Els Escamots”, que no dejaban de portar y ondear por las calles de Barcelona su bandera estrellada, sembraron la violencia, con muertes incluidas, durante los sucesos revolucionarios de octubre de 1934. Por tanto, eran un grupo paramilitar tan reprobable como pudieran serlo sus homólogos nazis en aquellos mismos años. Y siempre amparados en esa bandera estrellada y en ningún caso la señera, la cual rechazaban.

¿Verdad que hoy sería inaceptable exhibir una bandera con la esvástica nazi en la actualidad en Cataluña o en el resto de España? Entonces, ¿por qué se tolera el uso de la estrellada, que simboliza también una forma de conducirse violenta, intolerante y antidemocrática? ¿Por qué dos varas de medir sobre simbología de ideologías y/o comportamientos violentos?

Tal vez llegado a este punto, se entienda mejor por qué una organización deportiva europea, la UEFA, en la que se integran federaciones de estados donde el nazismo causó mucho dolor, no tolera que en eventos deportivos que organiza se exhiban banderas estrelladas, en una prohibición al mismo nivel y por las mismas causas por las que se veta el uso de símbolos nazis.

Pero en esto España, y por tanto Cataluña, también es diferente. Todo lo que rodea a este proceso de intento de independencia es inaceptable, por ilegal y, por consiguiente, antidemocrático. Pero, además, también lo es por los símbolos que los independentistas han adoptado para manifestarse públicamente por plazas y calles. Pero esto casi nadie lo dice, pero casi nadie lo censura… El rigor y el compromiso con la Verdad de quienes nos informan de los sucesos que acontecen estos días en Cataluña de nuevo ausente… ¿por ser políticamente correcto?

Javier Cervera Gil

Profesor Titular de Historia Contemporánea; UFV

Septiembre de 2017

Deja un comentario