El compromiso de una madre (28/11/2017 por Sofía Barrantes)

Historia Gilda Fonseca nació el 16 de diciembre de 1969 en pequeño pueblo de Costa Rica. Gilda es la segunda de tres hermanos y es la hermana mayor de mi madre.

Desafortunadamente, la infancia y juventud de mi tía no fue la mejor. Su padre y mi abuelo, Osvaldo, era un padre ausente, psicológicamente abusivo y económicamente inestable. Osvaldo gritaba a su esposa y la engañaba con frecuencia sin esconderlo, tuvo muchos negocios pero a su familia por poco la sacan a la calle por no pagar una hipoteca y, consecuentemente, no se preocupaba por la educación de sus hijos.

A los 17 años, Gilda se enamoró, conoció a un americano de familia costarricense que se fijó en ella. Después de dos años de noviazgo y un deseo insaciable por huir de su núcleo familiar, se casó con él. A esa corta edad y sin estudios universitarios, se mudó a los Estados Unidos, allí haría una vida desde cero, era justo lo que necesitaba.

Algunos años después, en 1992, mi tía quedó embarazada por primera vez, sin saber que su sangre y la de su esposo no eran compatibles. En enero de 1993 nació Thomas, el mayor de mis primos maternos. Thomas nació con una rara enfermedad que los médicos aún no conocen. Thomas no era capaz de hablar, caminar ni hacer nada por cuenta propia, debía ser alimentado por medio de una sonda. Otra prueba más en el camino de Gilda.

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