¿Demasiadas imágenes?: la infoxicación por fotografía es más común de lo que crees (Laura Senet)

¿Demasiadas imágenes?: la infoxicación por fotografía es más común de lo  que crees

Infoxicación es una “enfermedad” de la era digital, un término que hace referencia a algo que a todos, en mayor o menor medida, nos sucede hoy en día. Vivimos en una época en la que recibimos tanta información por diversos medios, que esto se traduce en una intoxicación de noticias e imágenes que puede llegar a provocar ansiedad y angustia por sobrecarga de información.
¿Y qué sucede con la fotografía? ¿También nos infoxica?
La respuesta es simple… sí.

¿Eres capaz de recordar cuántas fotografías has visto hoy?

Seguramente no. Tan solo una incursión en Instagram o Twitter nos puede hacer perder la noción de lo que estamos viendo. Nos encontramos ante un mar de imágenes al que estamos totalmente expuestos y, salvo que genere mucho interés en nosotros, no nos detenemos más que unos segundos en cada una. Esto puede derivar fácilmente en infoxicación.
El miedo a no estar al día o a perdernos algo, hace que busquemos en Internet las respuestas a nuestras dudas y las resolvamos de manera rápida. Necesitamos permanecer 24 horas conectados, enterarnos de todo y no profundizar en nada. Vemos tantas imágenes al día y pasamos por ellas tan rápido que, por muy duro que sea el suceso, casi nada es capaz de sorprendernos e inquietarnos.

Cada vez vemos más fotos, pero recordamos menos

Joan Fontcuberta acuñó el término “Postfotografía”, haciendo referencia a imágenes digitales especialmente banales que vemos todos los días y cuyo paso es totalmente fugaz. Todos tomamos la misma foto, repetimos el mismo meme y subimos los mismos stories a Instagram.
Semejante exposición, hace que a veces pasemos por alto aquellas imágenes que son realmente importantes, y que nuestra cabeza desconecte y no sea capaz de discernir.

¿Hay cura para la infoxicación fotográfica?

Sí. A veces es tan fácil como dejar el móvil de lado durante unas horas, sumergirnos en una exposición, un museo o, simplemente, comprar un periódico. Desconectarse de lo digital para conectar con la realidad.
También lo es seleccionar nuestras fuentes, tener un espíritu crítico y no creernos todo lo que vemos. Manipular una fotografía es muy fácil, pero muchas de las personas que las consumen no son conscientes. Contrasta esa fotografía, busca más, indaga por ti mismo. Al final, esa es la clave para no caer en esta enfermedad del siglo XXI y evitarnos una ansiedad que no nos corresponde.
No vamos a evitar que miles de imágenes inunden la red, pero una desconexión a tiempo es una victoria.
Tags:

Deja un comentario