El rigor y la sensibilidad existen, solo hay que encontrarlos (24/05/2018 por María Fernández)

Cuando era pequeña siempre había soñado con ser bailarina, poder sentir eso que llamaban el rigor y la sensibilidad del baile, nunca supe a qué se referían hasta que con ocho años empecé a cumplir mi sueño.

El primer día que entré en la escuela solo podía sentir miedo, nervios y una sensación muy extraña que recorría mi cuerpo. Según me dijeron era la felicidad y el entusiasmo. También me dijeron que me preparase para notar un cambio radical en mí. No lo entendía.

Poco a poco lo fui comprendiendo, algo dentro de mi estaba fuera de lugar. Mi cuerpo cada vez que bailaba flotaba, me sentía libre, mis brazos parecían plumas de cisne moviéndose sin ninguna preocupación, lo comprendí, era la sensibilidad de la que tanto me hablaban. El sentirte bonita, no por fuera, sino por dentro. Esto, fue lo primero que descubrí.

Cuando hablamos de rigor y sensibilidad buscamos siempre el significado técnico, pero casi nunca nos paramos a pensar en que a todas las cosas que realizamos a lo largo de nuestra vida le aplicamos estos dos términos de manera inconsciente.

Llevaba ocho años bailando desde que empecé, tenía 16 cuando descubrí lo que era el rigor en el baile. Al principio creía que la mejora era fruto del esfuerzo, que en parte lo era, hasta que un día me di cuenta de que era gracias al rigor que había tenido los años anteriores. Tenía que ver con la precisión que realizaba en cada paso, con el esfuerzo, y con el sufrimiento.

A día de hoy entiendo cuando la maestra nos pedía que cada paso de baile pasara por las posiciones adecuadas, que nos sintiéramos libres bailando y disfrutando cada nota de música. Porque, aunque al principio era muy duro y muy sacrificado, a lo largo de los días se fue convirtiendo en mi modalidad de vida.

Cuando hablamos de rigor nos referimos a la propiedad o precisión con la que realizamos algo, en este caso un paso de baile.

Estos dos factores, nos llevan a lo más alto, y como decía el maestro y coreógrafo Víctor Ullate “el rigor y la sensibilidad es lo que diferencia a una primera bailarina de una simple bailarina”. Y no se equivocaba en sus palabras, pues nosotros cuando vemos un ballet buscamos precisión, delicadeza y esfuerzo.

Pero esto no solo pasa en el ballet o en el arte, a nivel más amplio, sino que lo vemos en diferentes sitios, como por ejemplo en la psicología, en el fútbol, en el periodismo… hagamos lo que hagamos o veamos lo que veamos siempre estamos buscando lo correcto.

Que los bailarines tengan amor por la danza depende de los profesores que les impartan clases a lo largo de su carrera profesional. A mí, Víctor Ullate supo inculcarme el amor por la danza, la disciplina, la sensibilidad y el rigor. Quería que todos sus alumnos fuéramos los mejores. Es algo que le agradeceré siempre, porque gracias a él, he descubierto un mundo de sensaciones que muchos aun no tienen.

Día 24 de mayo de 2018

Escrito por: María Fernández

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