El rigor y la sensibilidad en el periodismo (23/04/2018 por Humberto Martínez-Fresneda)

Hablar de rigor en el periodismo es hablar de ser conscientes de que esta profesión u oficio como decía el Nobel Cela no es un trabajo cualquiera. Nuestra profesión existe porque existe una sociedad que nos habilita para que le informemos porque esa misma sociedad no puede llegar a la noticia, al hecho, al personaje. La información pertenece a la sociedad y a ella debe volver.

Y esto supone un ejercicio honesto, profesional, sincero y comprometido. En nombre de la libertad de expresión no se puede hablar de cualquier cosa a cualquier precio. Nosotros, los periodistas somos los primeros que tenemos que ser conscientes de que la gente a la que nos dirigimos no es una gente cualquiera.

El rigor informativo supone tener la sensibilidad suficiente para poder llegar a esas personas de la manera más auténtica. Porque no hablamos de mercancías sino de información y porque no deberíamos hablar de audiencias sino de personas.

La sensibilidad o cualidad de sensible se define como la facultad de sentir y sentir, como lo define la Real Academia Española de la Lengua, es experimentar sensaciones producidas por causas externas o internas.

El rigor, por tanto, supone una cualidad que alimenta la información para que ésta, cuando llega a las personas que la reciben no cause trastorno sino sirva de vehículo de conexión de las gentes con la realidad que acontece.

Por eso, como decía, la libertad de expresión, garante de una democracia, no puede enmascarar la superficialidad en el juicio, sino que debe ejercerse con prudencia, con mesura y teniendo en cuenta a las personas. Libertad no es libertinaje. Libertad de expresión supone profundizar honestamente en una información para después trasladarla con el máximo oficio a las personas sabiendo que éstas tienen inteligencia y voluntad y no son una masa dispersa y heterogénea a la que se le puede alimentar sin la más mínima voluntad de ser diligentes en el ejercicio profesional.

Hablar de rigor y sensibilidad supone aplicar el principio de justicia informativa o lo que es lo mismo, dar la información que éticamente se debe dar a las personas pues nuestro derecho a comunicar una información veraz se corresponde con el suyo a ser informados.

Hablar de rigor y sensibilidad supone ser prudente en el ejercicio de la profesión.

Hablar de rigor y sensibilidad supone humildad para reconocer los propios errores, para saber escuchar a los demás, para ser sincero.

Hablar de rigor y sensibilidad supone ser coherente porque es muy difícil ser moral dentro de la profesión si no se vive así en la vida privada.

Hablar de rigor y sensibilidad es tener un claro el sentido ético de la información para poder ser capaz de superar una visión empequeñecida y relativista a la hora de valorarla.

Hablar de rigor y sensibilidad es dar una información veraz, objetiva y universal. Veraz en cuanto que es la realidad conocida; objetiva, dando hechos que se pueden comparar y universal, informando de lo que es del interés de la mayoría.

Hablar de rigor y sensibilidad, finalmente, es ser competente, estar preparado profesionalmente y ser responsable con cada una de las informaciones con las que nos enfrentamos.

Día 23 de abril de 2018

Escrito por: Humberto Martínez-Fresneda 

 

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