Septiembre 2019 – Data Communication

Reflexión sobre el artículo Communication, journalism and fact-checking (UNO Magazine, marzo 2017)

Tras unos meses de trabajo, la Revista Comunicación y Hombre y el Proyecto Compartiendo Inquietudes lanzan la nueva temática del curso académico 2019/2020. El estudio de la era de la posverdad evidencia que en el ámbito  de la Comunicación Digital, los hechos objetivos cada vez tienen menos importancia frente a la influencia de los discursos que apelan a la emotividad. Es quizá la relativización de todo lo que nos rodea la prueba irrefutable de que como lectores y consumidores de información, asociamos objetividad con desinterés.  La confusión sobre la realidad nos deja en un escenario en donde la mitomanía política es pan de cada día y en donde la confrontación es un instrumento más del Marketing Político. Concretamente, la ola populista que ha caracterizado el orden internacional desde el comienzo de la década, juega con la persuasión de tal manera que los criterios de racionalidad y verdad quedan empañados por el sentimentalismo y la apelación a esas preocupaciones que todo ciudadano comparte.

La Revista Comunicación y Hombre ha trabajado en este pasado curso un tema, el rigor y senibilidad en la era de la posverdad,  que ha puesto sobre la mesa la necesidad de que la comunicacación digital no se desvirtúe de la ética profesional. Vivimos en un universo de memes y carecemos de los criterios para distinguir lo verdadero de lo falso, lo cierto de lo probable, lo definido de lo ambiguo.

En este nuevo curso académico el objetivo del equipo se traslada a una dimensión nueva en en la comunicación. En este contexto, lo importante no es narrar sino verificar. Los ciudadanos ya pueden hacer lo primero utilizando la amplia selección de tecnología disponible, mientras que lo otro no puede hacerlo. La comprobación sistemática de los hechos se realizará utilizando algunas de las muchas plataformas que ya existen  La única forma de preparar el periodismo y las comunicaciones corporativas futuras consiste en verificar los datos y la premisa de las declaraciones, y en la proactividad informativa para detectar falsedades, destruirlas y privarlas de cualquier reputación. En otras palabras, el periodismo por un lado, y la comunicación ética, por otro lado, debería retroceder y rescatar la verdadera historia, refrenar el sentimentalismo, someter y contornear los peores instintos y proclamar la superioridad de la inteligencia sobre la visceralidad. De esto se trata la verificación de hechos.

 

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